La época dorada de la Reina


Aviso: este post se publicó hace más de 6 meses, pero en su momento NO permitió comentarios. Ahora sí los recibirá. Para esta ocasión, no están contemplados los clásicos postdata de siempre al final del post, porque éstos vendrían en un artículo de opinión que publicará Alan en unas horas más.

En este blog, el Nano siempre ha tratado, por sobre todas las cosas, ser objetivo. Podré querer mucho a Queen, pero tampoco trato de escribir sólo maravillas y cosas lindas; sabemos que en torno al grupo no todo fue bueno y que más de alguna pifia hubo. La misión de esta bitácora es, entonces, escribir todo lo que esté hermanado con el grupo, sea bueno o malo, y ojalá, desde un punto de vista ecuánime e imparcial.

PERO como siempre hay una primera vez, pretendo renegar otra vez de mis principios. Dejaré por un momento mi “supuesta objetividad” para opinar de algo que siempre me ha seducido y que podemos interpretar de distintas maneras: hablo de los años dorados de Queen. Esos años espectaculares de los que casi nadie pone en discusión su genialidad, en los mismos que Queen mostró su más alto peak musical.

En una opinión sólo personal, siempre he pensado que los discos más potentes de Queen fueron: Queen, Queen II, Sheer Heart Attack, A Night At The Opera, A Day At The Races e Innuendo (excepcionalmente, podría sumar The Game). Para decirlo de otra forma, los mejores años del grupo fueron entre 1973 y 1976, y excepcionalmente, en 1991, en lo que se refiere a lanzamiento de discos.

Siempre he sido un ferviente del Queen “hasta A Day At The Races”. De hecho, casi asumo que el año 1976 fue un año decisivo. El fin momentáneo de la maestría del cuarteto británico que renació 15 años después. Simplemente me da mucho gusto el pensar que durante esos años en los 70s, haya habido un grupo tan compenetrado (basta escuchar los coros y listo) y sólido como para crear cosas sensacionales. Nos ponemos a enumerar canciones de esos primeros cinco discos y el resultado es demoledor: Liar, The Millionaire Waltz, Bohemian Rhapsody, The Prophet’s Song, Somebody To Love, Great King Rat, In The Lap Of The Gods… Revisited. Y sigo sumando. En realidad, lo poco y nada que nombré nos debe hacer reflexionar cómo 4 personas pueden llegar a ser tan buenos en un tiempo algo corto. No más de 5 años.

Y si quisiera recalcar aún más, mi predilección la refuerzo en dos discazos: Queen II y A Night At The Opera. Por más que la gran mayoría diga que el mejor disco de la Reina sea ANATO, le tengo un cariño bastante especial a Queen II. ¿Por qué?. Por ser algo así como el “hermano mayor y pobre” de A Night At The Opera. Apareció antes pero como Queen no era tan conocido, el álbum pasó algo desaprecibido. Además, su carátula (la clásica foto de Mick Rock) inspiró en algo al “primer video clip de la historia de la música”, según muchos. Tremendo logro. ¿Se imaginan si Queen II hubiese tenido más promoción?. ¿Alguien puede negarse a la tentación de escuchar el lado negro de ese disco?. Muchos dicen que si no fuera por Funny How Love Is, esa mitad del LP hubiese rondado la perfección. El infaltable relleno de cada disco.

A Day At The Races también salió perdiendo. Le tocó suceder a un monstruo como ANATO y muchos mencionaron que el disco de la carátula negra no llegó a parecerse a A Night At The Opera. Puede ser cierto, pero el disco distó bastante de ser del montón. Es claramente uno de los mejores del repertorio de Mercury y cía, y quizás, es el último gran disco de Queen en los setentas. Los siguientes tendrían el resplado de más de algún single, pero no me producen el agrado innegable de los anteriores.

¿Qué hubiese pasado si esta tendencia majestuosa que impuso Queen en sus inicios hubiese seguido hasta sus últimos discos?. Quizás la calidad del grupo no habría decaído, pero esto nos habría privado de conocer el lado más pop del grupo, el mismo que a algunos les choca pero que, sin embargo, más de algún hit engendró, llámense los Radio Ga Ga o los A Kind Of Magic. Temas conocidos y todo, pero dudo que se acerquen, por ejemplo, a la marcha de la reina negra.

Esta auténtica época dorada reclutó el sabio proverbio de “la excepción hace la regla”. ¿Por qué?. Los primeros cinco discos tienen otro acompañante mucho más sofisticado y futurista: Innuendo. Esta insinuación es un álbum, cronológica y musicalmente, muy distante al perfil setentero de la Reina. Sin embargo, sabemos que muchos adeptos tienen a este disco como su claro favorito. A veces pienso que Queen es como una película con un inicio soberbio, un desarrollo sólo aceptable y un final colosal y que deja felices a todos. La época del pelo largo fue oscura pero genial, y el final pasó a ser emocionante, no sólo por lo estremecedor de sus canciones, sino porque el rey de la fiesta se iba para siempre.