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Freddie Mercury y la idolatría

Author: Sin Comentarios Share:


Hola a todos. Ya cerrando este año 2007 yo sigo con mis escritos, aprovechando lo poco que me queda porque se viene mi descanso estival en extenso. Quería hablarles de una especie de “fenómeno”, si se puede decir así, sobre la imagen que provoca en muchos el señor Freddie Mercury. El título del post es algo explicativo.

Puede ser hasta inquietante que a veces se endiose a una persona. Pero claro, el personaje adulado en cuestión debe tener en vida más de algún mérito rebosante. Y hasta donde yo sé, Freddie cumplió con eso, y con creces.

Definitivamente es irrefutable señalar que Freddie fue un “plus” en Queen. Aunque claro, es un cliché decir que los Queen eran los 4, pero la imagen o liderazgo natural que imponía Freddie en el cuarteto británico era avasallador. Freddie decía sobre eso: “Nunca me he considerado el líder de Queen. La persona más importante, quizá“.

Es cuando fluye la natural admiración hacia una persona. Ustedes dan por hecho que mi impresión hacia el maestro Freddie es algo que ni yo sé como explicarlo. OK, hay muchos que no gustan precisamente de Queen y que consideran a Mercury como un grande. Los que saben poco y nada de él toman como antecedente su tremenda voz, de la que ya hemos hablado con anterioridad. Aunque doy casi por hecho que la impresión de ellos hacia Freddie cambiaría si lo conocieran un poco más. Sólo un poco.

Hablé del casi unánime respeto, en el ámbito musical, que se ganó Freddie por parte de los “NO queeneros”, que componen de seguro una amplia mayoría en la población. Pero, ¿QUÉ PASA CON NOSOTROS LOS QUEENEROS?.


Veneración. Idolatría. Pleitesía. Adoración. Devoción. Fervor. Fanatismo. Y puedo seguir con las palabras que de una u otra forma genera Freddie en los fervientes al “queenerismo”. Pasó a ser algo más que un simple músico con buena voz, dientes “equinos” y composiciones soberbias.

Cuando no estaba metido con el “tema Queen”, Freddie ya se había ganado mi intrascendente respeto. Pero yo pensaba, equivocadamente, que era un fanático sin remedio. Que mi forma de pensar sobre el genio de genios era demasiado exagerada hacia un ser tan terrenal como yo. Pero me di cuenta con el paso del tiempo que, en términos cuantitativos de fanatismo, hay muchos queeneros y queeneras que me dan “mil patadas en el ass”.

Es que es impresionante. Incluso, podemos clasificar los tipos de fanatismo que genera Freddie, dependiendo de algunos criterios: edad y sexo pueden ser dos.

Quiero centrarme en el último ítem. La imagen que desprende Freddie en la fanaticada femenina. Cresta. Ni sé qué decir o cómo empezar. El encanto puede ser netamente musical, vocal o llanamente físico, por nombrar sólo algunos puntos. Y me quiero centrar en este último caso: el físico.

Freddie fue uno de esos artistas que desarrolló una especie de “metamorfosis física y vocal” durante toda su carrera. Revisemos el cambio en la apariencia física: es odioso comparar al Freddie versión 1973 y al mismo Freddie 18 años después. Desechando la última etapa de la vida de Freddie, el master provocó en el público femenino una suerte de atracción física, independiente de la época. Hay muchas que se derretían con la imagen de Freddie en su era de “Crazy Little Thing Called Love” (recojo la opinión de mi mother), otras se dejaban querer con la pinta de Bulsara en el año 1986, que es el look que más asimilan los “no queeneros”. Y algunas gustaban de Freddie cuando le daba por cantar las canciones de “News Of The World”. Fuera cual fuera la época, el hombre fue centro de atención por su presencia durante toda su carrera. Eso pasa a ser uno de tantos puntos a la hora de “idolatrar” a Freddie. Hablo de las mujeres, claro.

Y el maestro también se creía el cuento, era que no. Un poco “elevado” tenía él el ego. Si uno veía las fotos de Freddie cuando era chico, seguramente pénsabamos: “éste no tiene futuro“. Pero ya lo ven. Freddie generó en más de una ocasión “cosas” en la imaginación de las fans. Bulsara decía: “No tengo nada que esconder, bueno, sólo mis dientes, no me gusta que sean tan prominentes. Me los tengo que arreglar, pero no tengo tiempo. Por lo demás, soy perfecto“.

Debemos reconocer que algunas se propasaron y la idolatría hacia Freddie fue algo netamente carnal. Sí, hay que decirlo, por más que esto incomode a alguien. Aunque son casos aislados. La adulación a Freddie abarcaba muchos campos. Aunque bueno, es entendible. Me pasa lo mismo en mi imaginación pero con algunas mujeres, obvio, si soy hombre. Señores, muy sabia es la frase: LA CARNE ES DÉBIL. Soy un “libidinoso sofisticado”.


La idolatría hacia el maestro también hay que mirarla desde el ámbito de las COMPOSICIONES. Pero POR SUPUESTO. Freddie compuso un poco más del 40% de las canciones de Queen. Y revisando y revisando, nos damos cuenta que el maestro creó obras colosales y de categoría apodíctica: Bohemian Rhapsody, Love Of My Life, The March Of The Black Queen, The Millionaire Waltz, Somebody To Love, Liar, It’s a Hard Life, Flick Of The Wrist, Ogre Battle y muchas otras. Sólo obras maestras. Con este antecedente, habemos muchos que decimos que Freddie fue de seguro un artista diferente.

Otro plus es LA VOZ: he hablado hasta la saciedad de la voz, con alguna que otra prueba para los escépticos, pero no sólo se trata de tener registros altos y listo. No señores. Si había algo que ponía Freddie en sus canciones era pasión. Su voz distaba de ser insípida (no es por tirar palos pero…), cuando cantaba producía muchas cosas, dependiendo, claro, de la canción que nos tocaba escuchar. Podía combinar paradójicamente una gran dosis de energía y además producir estremecimiento si escuchábamos algún mensaje potente. La voz ayudó mucho a Freddie a ser un grande. Lo que hablé en los primeros párrafos.

Sin exagerar: casi cualquier canción cantada por él me podría gustar sólo porque está presente su voz.

Y con esto cierro la crónica de hoy: es algo a título personal. Si hay algo que admiro y demasiado en Freddie, no sé si es el caso de ustedes, es su entrega en sus días finales. Es algo que ya he citado en el blog. Puede que sea una “admiración con aires de melancolía“. Es algo a lo que le tomé el peso hace un corto tiempo. Aquí mi percepción de Freddie dejó de ser la del cantante que hacía el ridículo en el escenario (Dijo Fred:”Justo en este momento creo que si tuviera el pelo largo, las uñas pintadas y vistiera con aquellas cosas, me vería ridículo…Ya me veía ridículo entonces, pero funcionaba“.) y que nos ofrecía vitalidad. No, veíamos al tipo más humano, el que se dio cuenta que le quedaba poco, y que sin embargo, siguió haciendo música. Recalco eso último porque con ello Freddie Mercury se ganó y para siempre mi admiración. Hay muchos que lo idolatran y veneran por ese caso puntual. Un suceso con aires de hazaña fue lo que hizo Freddie: seguir creando canciones y adecuarse con extremo cuidado (vestuario y salas de estudio especiales) para aparecer en los últimos videos clips de su carrera. ¡GRANDE MAESTRO!.

¿Algún otro artista que haya hecho eso?.

A lo mejor me faltó alguna consideración para señalar, pero traté de expresar el sentimiento mío y ajeno. Preguntas:

¿EXAGERAMOS CON IDOLATRAR A ALGUIEN QUE ES TAN TERRENAL PERO ENORME A LA VEZ COMO LO FUE EN VIDA FREDDIE MERCURY?

¿CUÁL ES LA MANERA DE ADMIRAR QUE TIENEN HACIA MERCURY?

¿QUÉ ASPECTOS SON LOS QUE HICIERON DE FREDDIE UN AUTÉNTICO GRANDE?

Será, los dejo. Si alguien quiere expresar su validísimo punto de vista, hágalo por ACÁ. Si no pueden o no saben por ahí, háganlo por aquí, que es casi lo mismo.

Ya gente, los dejo, se cuidan. Se viene el espíritu mercantilista (para algunos) de la Navidad y el goce del nuevo año que se viene. Chau.

Suena “The Fallen Priest”…
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