A Kind Of Magic, 4 de 10

Bienvenida sea la diversidad de opiniones… y estúpidos sean los que se creen dueños de la verdad. Lo sabemos bien, discutir sobre artistas y sus respectivos discos es todo un tema, siempre llueven los puntos de vista para defender o atacar algún material. Cuando amamos algo con ahínco (como Queen, para nuestro caso) eventualmente nos podría doler un poco si alguien se digna a hablar pestes de los queenies: que Mercury era fletazo, que Deacon sólo era el bajista del grupo y nada más, que Taylor era un baterista mediocre y blah blah. Son monsergas que a algunos nos resbalan, claro… aunque aún existen los fans que se exasperan con estos dichos. Por cierto, entendemos y apoyamos sus reacciones.

La rica discografía de Queen tiene puntos altos y bajos (quiero creer que son muchos más los aciertos que los fracasos). No sé si mi opinión sea objetiva o apasionada, pero siempre he supuesto que la década dorada de la Reina fue la de los ’70. Los años siguientes son los más comerciales, los del Queen de pelo corto. En esa ajetreda década ochentera, Freddie and company supieron lanzar discos que saciaron nuestras necesidades melómanas… unos más que otros, obviamente. Acá sobresale, para bien o para mal, A Kind Of Magic.

Nadie me saca del cerebruto una cosa: si usted quiere persuadir a alguna amistad para que escuche Queen… ¡A Kind Of Magic es esencial! (lo mismo digo para Made In Heaven), es un disco ideal para escuchar de corrido. Pero claro, algunos fanáticos miran al álbum con cierto desprecio. Interesante sería pensar esto: ¿cómo reaccionaría un fundamentalista (llámense sólo los que aman cosas como Queen II y ANATO) con sonidos tan cargados al uso de sintetizadores nipones como en AKOM? Más de algún intolerante de este tipo ha citado que AKOM es un disco ideal para la chusma.

Lo que se viene a continuación tiene una somera relación con la interrogante planteada anteriormente. En la red existe una página llamada Dr MusicStudio, sitio ideal para los que consumimos música todo el ocioso día; esto trata sobre un melómano que habla de discos de grupazos tipo Cream, CCR, King Crimson, The Doors y otras agrupaciones contundentes. Ah claro, Queen también está. No podemos negar que el autor es un auténtico ducho en la materia… por más que muchas de sus críticas sean impetuosas (esta página me ha servido mucho para aprender de algunas bandas, lo asumo).

El autor de la página, que ya no actualiza hace más de 4 años, hace un exhaustivo análisis sobre la discografía queenera, siendo bastante benevolente (y con justa razón) con los primeros discos. Después de The Game empieza el desquite: el experto se ensaña con la mayoría de los álbumes… ¡a Made In Heaven le pone un 3-/10! El otro vilipendiado es, precisamente, A Kind Of Magic (4+/10). Ambas calificaciones no las comparto, por cierto.

Ahora transcribo la opinión vertida sobre AKOM en ese sitio. Doy por hecho algo: no faltará el fan que quiera arremangarse para darle un tentador combo en el hocico al autor. La lectura empieza a continuación:

Aquí es donde la verdadera pesadilla comienza. A mi juicio la decadencia de Queen comenzó allá por 1980 con The Game, sin embargo, por tres álbumes consecutivos la banda se las arregló para permanecer dentro de lo “decoroso”: es decir, ni el tan criticado Hot Space ni el muy mediocre The Works eran realmente tan horribles como alguno podría imaginar. Es recién 1986 el año en que el Queenosaurius se desploma definitivamente hacia los albañales más bajos con esta aparatosa y lastimera tentativa de álbum (Y no me pregunten por qué tantos CD’s ESPANTOSOS fueron publicados en ese año). A Kind Of Magic empezó a gestarse como el soundtrack para el film Highlander, y rápidamente la banda compuso con un par de bombásticos rockers sobre luchadores y guerreros galácticos. Sin embargo, para no repetir el error del insustancial y comprensiblemente olvidado Flash Gordon, la banda decidió agregar algunas canciones más y convertir el proyecto en el sucesor hecho y derecho de The Works. Una decisión bastante sabia si quieren mi opinión (aunque más sabio aún habría sido no publicado nunca), pues de otra forma este álbum obtendría un dos o algo por el estilo. Está muy claro que los miembros de Queen están perdidos y no pueden escribir nueve buenos temas para un álbum. Los números orientados a la película Highlander son TRAGICOS (De ahí el nombre A Kind Of Tragic jo jo jo), y las demás canciones no son mucho mejores, alternando entre típico pop berreta de los 80’ (Pain Is So Close To Pleasure), baladas totalmente ordinarias que hasta a Phil Collins le daría asco cantar (One Year Of Love) y rockers de los más toscos y olvidables (One Vision). En fin: relleno, relleno y más relleno, aunque alguna que otra cada tanto sirve para sacar a flote esta cosa que se hunde y se hunde en lo más profundo.

Si me pusieran un revólver en la cabeza y me obligaran a elegir algún highlight seguramente eligiría la pista titular. La canción A King Of Magic incluso me gusta un poco; definitivamente no es más que un pop ochentoso, pero un GRAN pop ochentoso por cierto. Esta vez la melodía vocal está a la altura de cualquier canción clásica de Queen, la sección rítmica es ajustada e infecciosa y la guitarra de May es tan entretenida como siempre. A ver si adivinan quién la compuso… Ajá ¡Roger Taylor! Excelente! Al fin el tipo escribe algo que vale la pena, algo que por cierto le da CIEN VUELTAS a esa porquería de Radio Ga-ga. Y como si esto fuera poco ¡La canta Mercury! ¡¡¡HURRA!!! ¿Tanto tiempo tardó el buen Roger en percatarse que lo suyo NO ES el canto? Ojo! A Kind Of Magic no me vuelve loco, solo me gusta moderadamente, pero tomada en su contexto es un doble milagro: por un lado se trata de una canción buena en un álbum de cuarta, y por otro lado se trata de una canción buena ¡Escrita por Taylor! Me pregunto por qué el tema no se llamó The Miracle… ah, sí, ya hay una canción de Queen con ese nombre. Una lástima.

Otra canción que me gusta es la colaboración entre Mercury y Deacon Friends Will Be Friends. Es muy posible que objetivamente Friends Will Be Friends sea una basura total (Aunque no veo por qué: la melodía es competente y las partes de guitarra patean algunos traseros, si bien la letra mejor no leerla), pero esta fue la canción que me introdujo a Queen, o más ambicioso, que me introdujo en el mundo del rock clásico, a los ocho años de edad cuando todavía escuchaba rondas infantiles. En aquellas épocas (hablo del año 1991) existía en la Argentina una telenovela muy popular que tomaba su nombre de Friends Will Be Friends (“Amigos son los amigos”) y usaba el tema como cortina. Nunca ví la telenovela y la canción no me llamó mucho la atención… Hasta que en diciembre mis maestras de 3er grado la escogieron para nuestro número musical del acto de fin de año de inglés. Preparamos una pequeña actuación (Yo fui actor principal, ejem) y cerramos cantando Friends Will Be Friends. Esta vez el la canción no me pasó desapercibida… ¡¡¡Era un tema de rock!!! y en el salón de actos de mi colegio la cosa ¡Rockeaba! Así que averigüé qué banda la cantaba, supe que era un tal Queen, me compré el Greatest Hits 2, y así empezó todo. Piensenlo, de no ser por esa ridícula telenovela esta página que ahora lees podría no haber existido nunca; ¡Quizá estaría por ahí escuchando, pobre de mí, cosas como Slipknot! Aunque en realidad la canción me pegó recién cuando la cantamos en el colegio… aunque nunca la hubieran elegido si no hubiera aparecido en la telenovela… En fin: ustedes tendrían que haber visto lo que fue el acto de inglés del año siguiente en mi colegio. ¡TODOS LOS MALDITOS GRADOS eligieron canciones de Queen! Mi grado no, por supuesto (¡Ya habíamos sido los pioneros!), pero todos los demás hicieron desde We Are The Champions hasta The Miracle, desde Radio Ga-ga hasta The Show Must Go On. Increíble; incluso uno de los grados hizo una imitación de Queen, con un tipo disfrazado de Freddie y todo. Las maestras estaban hasta las bolas con Queen. Está claro 1992 fue el año pico de popularidad para esta banda, al menos en mi barrio jeje. Volviendo al álbum y a Friends Will Be Friends, la canción ya me aburrió, pero tiene un lugar MUY especial en mi corazón.

El que no tiene un lugar especial en mi corazón es el resto del álbum, que es eminentemente malo. One Vision y Who Wants To Live Forever son las otras canciones más o menos conocidas y la verdad es que no son muy buenas. One Vision, una de las que se utilizó para Highlander, es un hard-rock mediocre que empieza con un buen riff pero se degenera enseguida hacia feos trucos de guitarra y tontos estribillos. Se puede decir que es decente, pero no un clásico. La insulsa balada Who Wants To Live Forever me entusiasma aún menos; esas cuerdas de organito “Casio” son realmente bochornosas y la canción en general me resulta bastante insustancial. Tiene un buen solo de guitarra en el medio, pero francamente no alcanza a hacerla mejor. Al menos puedo admitir que la melodía es agradable… pero nunca levanta demasaido vuelo.

Y lo que queda es patético, realmente patético. Tenemos la impresentable One Year Of Love, una muy, muy, MUY ordianria balada de Deacon, que es basicamente un indigesto cocktail de saxofones y sintetizadores cursis que cualquier oyente de música serio debería repudiar. Digamos que la presencia de Freddie en la voz medianamente evita los vómitos masivos, pero sinceramente es ese tipo de balada sentimentaloide fabricada en serie que CUALQUIER artista pop mediocre hizo, hace y seguirá haciendo por los siglos de los siglos hasta que venga algún holocausto nuclear a escala global. El único contexto en el que me perdonaría escuchar algo así es en el auto de noche, volviendo a casa con alguna joven después de una cita romántica… sería la peor cita romántica de mi vida. John Deacon (Con ayuda de Freddie) también mete la pata con el olvidable, irritante y comercial pop de Pain Is So Close To Pleasure y Taylor se retoma la sana costumbre de escribir malas canciones con el tétrico engendro Don’t Lose Your Head (Esas voces amenazantes que repiten el título una y otra vez son IMBÉCILES). Pero lo peor de lo peor está en los rockers “intergalácticos” orientados hacia el film Highlander. Gimmie The Prize es ESPECIALMENTE abyecta. Los riffs son feos y toscos, los gritos sin melodía de Freddie son insoportables y los diálogos sci-fi de la película insertados en el medio no son precisamente una gran ayuda. ¡Qué horror! Princes Of The Universe no es TAN aberrante, pero por ahí anda. El pegadizo estribillo a capella con el que empieza nos permite abrigar esperanzas de que sea un clásico, pero enseguida la cosa deriva hacia un rocker olvidable repleto de aparatosos power chords y una de las melodías más bobas y erráticas que Queen nos ha dado.

En fin, a todos aquellos que piensan que Hot Space es el absoluto punto bajo de la carrera de Queen les sugiero que den una oída a esta cosa. Igualmente, si pueden, procuren no comprar jamás este álbum, NUNCA. Aún si son fanáticos de Queen, no lo compren. Salvo que quieran perder su fantismo… o lo que es peor… ¡SER FANÁTICOS DE UN ALBUM COMO ESTE!

Están invitados a un desquite verbal contra el que se dignó a escribir estas palabras.

Saludos… y que no les falte Queen.