El Blog de Queen

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Desde el blog

La muerte de Freddie (en vísperas de su 16º aniversario)


Mientras en la Internet vemos cosas estúpidas, alguna que otra rareza y ciertas asquerosidades, yo sigo acá, en mi blog, soportando el ritmo de la U, los temblores y lo recreativo, en otras palabras, la pelotita y la “cebada con alcohol”. Y Queen, por supuesto.

Como dijera alguien por ahí, vayamos a la acción:

En muchos flogs se ha mencionado eso del 24 de noviembre. ¿Qué tiene de importante esa fecha?. Debe haber alguna efeméride interesante para esa fecha. Que hace 85 años encontraron a Tutankamón, qué se yo. O que hace 37 años haya nacido Julieta Venegas. Pero eso no me interesa. Lo que nos convoca es la conmemoración del 16º aniversario de la muerte de Farrokh Bulsara, conocido por el público común, corriente y silvestre, como Freddie Mercury. Aunque algunos porfiados sigan escribiendo “Freddy”.

Para el año 1997 se compuso una canción que sirvió para decorar el Greatest Hits III: No One But You (Only The Good Die Young). Temazo. Partiendo ya con un título decidor, sobre todo lo del paréntesis. Pasa que muchos de los grandes han muerto en diversas circunstancias.

Suicidios, accidentes de tránsito, asfixia, intoxicaciones, asesinatos y hasta ahogarse con el propio vómito. Éstas fueron muchas de las razones que hicieron que muchos artistas célebres se fueran antes de tiempo. Célebre es la “maldición de los 27”: Kurt Cobain, Janis Joplin, Jim Hendrix, Brian Jones y Jim Morrison tuvieron la desgracia de morir a los 27 años.

Freddie está en el lote de grandes figuras que murió joven. Bueno, no tan joven como Cobain, pero murió a los 45 años. Cresta. Y por culpa de esa maldita enfermedad de la que se ha hablado muy sospechosamente: el SIDA. Sospechosamente porque muchos han lanzado, y no al azar, la tesis de que el AIDS fue creado en algún experimento de laboratorio. Lo más triste de todo, intencionalmente.

La keniata Wangari Muta Maathai, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en el 2004, fue más allá y citó al respecto: “el VIH/SIDA es producto de un experimento biológico. Fue creado por un científico para la guerra biológica. ¿Por qué ha habido tantos secretos en torno al VIH/SIDA? Esto hace que me plantee interrogantes“.

Y ella sigue tirando dardos:

Se habla de una maldición de Dios. Pero yo digo que no es posible, la verdad es que el VIH/SIDA fue creado en un laboratorio como un arma biológica. Algunos dicen que el SIDA vino de los monos; ¡estupideces!, nosotros, los africanos, hemos vivido con ellos desde tiempos inmemoriales sin consecuencias, mientras ahora estamos siendo exterminados más que ningún otro pueblo en el planeta por esta epidemia.”

Todo esto es dicho a modo de “supuesto” pero, ¿se imaginan si eso fuese verdad?. Nos dolería más aún, entonces, el fallecimiento de Freddie. Como quien dice, este post “no hubiese sido escrito”.

Las muertes siempre son emotivas, obvio. Pero el caso de Freddie fue especial. Y no lo digo porque sea fan de él. El mundo quedó en shock cuando el 23 de noviembre de 1991 se daba por enterado de que Freddie tenía SIDA. Era un rumor flotante que se confirmó ese día. Y muchos no se reponían del asombro cuando un día después, Mercury MUERE.


Fue emotivo porque la prensa publicaba fotos en donde se veía al maestro en un estado preocupante, con algunos kilos menos, un tanto demacrado y sin la vitalidad que ofrecía, por ejemplo, en el escenario. Basta verlo en los Brit Awards del año 1990, su última aparición pública. O los videos para el álbum Innuendo (si bien ya en The Miracle su imagen jovial y enérgica no era la misma de siempre). Y su, quizás, última foto tomada. Se dice, por Jim Hutton.

Todos esos elementos (y a eso sumémosle The Show Must Go On, mensaje directo y punzante) constituían, de alguna manera, una especie de “crónica de una muerte anunciada”, como diría Gabriel García Márquez.

Para ese entonces, yo tenía algo más de 6 años. Obviamente, no me gustaba Queen, pero recuerdo, y muy vagamente, la noticia de su muerte. Muy a la ligera. No me llegó y ni me emocionó. Era un pendejo que con suerte sabía sumar y restar y jugar a la pelota, aunque sea con una de papel, o una caja de leche aplastada, o una tapita de alguna bebida, qué se yo. Todo un clásico.

Si hubiese tenido algunos años más, la noticia me hubiese impactado. Y de seguro muchas personas que gustan poco y nada de Queen fueron tocados emocionalmente por el deceso del maestro de maestros.

La imagen de Freddie era muy potente. Y lo es, para todos los que somos “queeneros emergentes” y no tenemos el conocimiento completísimo aún de los viejos fans. De la “vieja escuela queenera”.

Ahora que me pongo a pensar, y a pensar, y a seguir pensando, siento y mucho la muerte de Freddie. Me pasa, puntualmente, en algunas canciones, cuando escucho la melancolía de su voz. Y ya lo he dicho antes, escucho Goin’ Back y me huele a “sutil masoquismo”. Me da mucha pena la canción pero la sigo escuchando.

Pero lo que más me duele es otra cosa: hace un tiempo, digamos, hace unos 9 años, quizás, vi en una telenovela una frase que citó un sacerdote en un funeral y me quedó grabada para siempre:

No somos nada“.

Decidor. No pesqué mucho esa frase de momento, pero de ahí me llegó, me caló hondo. Haya sido grande o pequeño el personaje, el asunto es simple. Después de muertos, NO SOMOS NADA. Frase que repite hasta el hartazgo mi viejo, en la típica conversación casera. Imagínense: el mismo tipo al que hemos visto tantas veces en videos, o al mismo al que le hemos escuchado su gran voz, ahora no existe. Físicamente no es NADA. Lo cremaron y ni yo tengo claro donde fue a dar su paradero. No hay tumba con su inerte persona en el que se lo recuerde. Supongo que Mary Austin sabrá de su destino final. Es muy triste asimilar que un ídolo tuyo es sólo polvo y cenizas. Frustrante, ¿no?. Aunque nos duela y suene un tanto desubicado escribirlo, es la dura verdad, aunque nos incomode.


Aunque digámoslo, eso que se haya incinerado a Freddie puede que haya sido bueno. ¿Por qué?. En el caso de que Freddie haya sido enterrado como un simple mortal, no hubiese faltado el fanático con ataques de delirio e insanidad mental que haya profanado su sitio de descanso. Eso hubiese sido más que lamentable para nosotros. Pero sabemos, gustosamente, que eso es imposible.

Claro que sí. Después de la muerte, no

somos nada. Eso es lo que me choca más. Les doy ejemplos: veo a Freddie en el video de A Kind Of Magic. Ahí está el gurú, tan vital, como siempre, con todo el derroche de energía que lo caracterizaba, pero hay un momento en que mis neuronas dicen STOP, me aterrizan y me pongo a pensar: ESTE TIPO ESTÁ MUERTO. Oh, vaya contradicción. Directo cable a tierra. Da frustración pensar que el asunto es así, y no lo podemos cambiar.

Acá es cuando me pongo más inhumano y cruel, sin quererlo. Es que me pongo a pensar: ¿POR QUÉ TUVO QUE MORIRSE ÉL Y NO OTRO?.

¿Nano?. No digas eso. No seas un sacrílego y un hereje que le anda deseando la muerte a medio mundo.

Pero no es así. Otro odioso ejemplo: en este geoide que es la Tierra hay cada persona que es despreciable por todos sus actos, esas que quizás ni merezcan algún perdón divino. Ni menos seguir viviendo. Esa gente que se dedica a asquear este mundo con sus inmundos actos, gente que le hace mal a la sociedad, y que, sin embargo, siguen viviendo, algunos de ellos, en la libertad más absoluta.

Yo no soy quién para andar eligiendo quién merece vivir y quién no. Pero me pongo a pensar en las injusticias de la vida. Freddie fue un ejemplo y todo un personaje para nosotros, gracias a su legado, toda la magia que producía su persona, su inconfundible e inmejorable voz, sus creaciones que bordeaban la exquisitez musical, y todos esos “plus” que involucrarían un megapost. Pero se murió. Cagamos. No hay vuelta atrás. Murió pero nos queda vivir del recuerdo. Ese recuerdo que traspasa las generaciones, y merecidamente.

Imáginense, ha pasado casi 16 años de la muerte de Freddie. Para muchos, se han hechos escasos. Bien cita el tango de Gardel: “que 20 años no es nada, que febril la mirada”. A veces el tiempo se hace cortísimo. Es más, este año ya se me pasó volando. Ya estamos cerrando noviembre.

Yo ni sé lo que voy a hacer para el 24. ¿Es necesario hacer algo?. Por lo menos, yo debiera hacerlo. Consideren que en temporadas anteriores no he hecho NADA. A lo más, escuchar Queen, pero eso lo hago casi todos los días. A lo más estoy subiendo fotos de Freddie en mi fotolog.

Bueno, esa es la desventaja de vivir en zonas aisladas, propensas a temblores y réplicas, y en las que casi no conozco queeneros. Casi.

Las preguntas cliché:

¿CÓMO ASIMILAN USTEDES LA MUERTE DE FREDDIE MERCURY?

¿QUÉ SENSACIÓN LES PRODUCE PENSAR QUE BULSARA YA NO ESTÁ CON NOSOTROS?

Las interrogantes pueden ser muchas, pero bueno. Si gustan dejar sus impresiones, háganlo por AQUÍ.

Ya gente, los dejo. Estoy “en otra”. Se viene el momento futbolero del día. Chau gente, se cuidan. Y sigan escuchando a UNO de los mejores grupos de la historia.

Y espero que sea de su entero agrado leer todo este sermón con aires de no se qué.
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1 comment

  1. SE PRODUCE UNA SENSACION COMO WOW EL REY YA NO ESTA !!O COMOESTARA FREDDIE SI ESTUVIERA VIVO TE DA UNA TRISTEZA PARA MI A LOS DEMAS LES DEBE PASAR LO MISMO PERO NOSE ESA ES MI SENSACION AUNQUE AVECES SILO VES EN FOTOS LLORAS DE EMOCION O DE TRIZTEZA .
    DE EMOCION PORQUE EL ESTABA AHI Y DE TRIZTEZA PORQUE YA NO ESTA CON NOSOTROS

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